La Provenza, el corazón del sur de Francia

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Cuando preguntan que tiene la Provenza es algo muy complicado de contestar. No porque no haya respuesta ninguna, sino más bien al contrario. Son tantas las cosas que enamoran y conquistan de esta tierra al sur de Francia que es difícil no divagar y quedarse simplemente numerando sus dones.

Seguramente fue por eso por lo que durante años esta zona ha servido como fuente inagotable de inspiración para diferentes artistas y estilos totalmente distintos como los que poseían Van Gogh, Cezanne o el más llamativo Picasso.

Si tuviéramos que definir con una palabra la Provenza esta sería TIERRA. La tierra lo envuelve todo. Tierra son los colores, el fruto y la arquitectura, la que se caracteriza por ser rural, pero aun así conserva un espíritu señorial que atrae a miles de turistas de todas las clases. Pueblos medievales que se ven rodeados y franqueados por el Valle de Ródano, famoso por su Jardín Botánico Natural, lleno de robles, Pinos y Abetos centenarios.

La mejor forma de visitar estas tierras es realizando sus diferentes rutas, las que llevan desde a grandes plantaciones de lavanda, atravesando viñedos señoriales, campos de girasoles  y naturaleza salvaje donde el hombre ha construido sus típicas Chateâux, también conocidas como Casas de Campo de piedra.

La ironía de esta tierra

Aunque hablamos de un turismo rural, no sé explicar muy bien porque, este viaje no es precisamente barato. Pues aunque hablemos de campo y cultivos, irónicamente el nivel de vida de la Provenza no es acto para todos los bolsillos.

Por lo cual antes de emprender este viaje es aconsejable marcarse un presupuesto de lo más despreocupado y un itinerario basado en intereses turísticos, cultura e historia, que no nos deje llevarnos más de una sorpresa.

Consejos para nuestro viaje

Alojamiento:

Huye de los hoteles y esas casitas rurales típicas y que tanto encanto tienen. Lo mejor en cuanto a calidad y precio son los aparthotel. Lo que nos permite comprar alimentos y poder cocinarlos para ahorrarnos así desayunos y cenas. Pudiendo ahorra así dinero como para permitirnos comer donde queramos, según nuestra visitas o itinerario.

Transportes:

La mejor forma de llegar es sin duda el avión. Te recomendamos para ellos realizar vuelos desde Madrid a Marsella, ya que el precio son unos 85 euros ida y vuelta e incluso facturando maletas. Para ello busca vuelos Low-Cost.

En cuanto a como visitar distintos lugares de la Provenza, lo mejor es alquilar un coche. Avisamos que las fianzas suelen ser altas, pero siempre y cuando no haya ningún percance no tienes por qué tener miedo.

Restaurantes:

En esta parte hay que andarse con cuidado, ya que es muy fácil emocionarse por la decoración y el aire romántico típico y terminar metiéndose en un restaurante típico para turistas, en el que el menú nos costara un ojo de la cara. Por lo cual merece la pena investigar más y huir del resto de turistas.

Un truco está en los horarios, ya que los franceses tienen la costumbre de comer de 12,30 a no más tarde de las 2. Por lo que merece la pena adelantar tu comida, sin olvidar ir antes a reservar mesa, pues si no te resultara muy difícil poder comer en cualquier restaurante.

Los horarios serán los que más determinen el precio de nuestro menú, ya que si lo hacemos bien podemos comer por unos 15 o 20 €. Pero si llegamos más tarde de las 2 el precio de los menús va creciendo.

Otra regla es que los típicos restaurantes franceses suelen anunciar los precios en las tablas junto al menú, en las puertas de sus locales. Para no llevarte sorpresa mira bien que el precio incluya todo, pues a veces la trampa está en el precio de las bebidas.

En que época del año visitar la zona

Como hemos señalado, esta tierra está muy ligada al campo y a los cultivos que en ella crecen. Por lo cual se recomienda siempre visitar en épocas de cultivos, que suelen ser equinoccios, primavera y otoño.

Por lo cual si lo que te gusta es el colorido de los campos y las flores silvestres o las hierbas olorosas como la lavanda, es mejor ir en primavera. Si por el contrario eres un amante del vino, lo mejor será ir en otoño y poder disfrutar de todo el proceso de la vendimia: la recogida de uva y la creación de sus caldos.

Algunas rutas

Los itinerarios se dividen por regiones. A su vez estas están limitadas por Parques Nacionales que marcaran los puntos de interés y el tiempo destinado a cada ruta. Así pues podremos dividir la provincia en las siguientes rutas:

Arles y Parque Nacional Le Camargue

Alpilles: Sant Remy, les Baux en Provence

Parque Nacional de Luberón: Gordes

También podemos hacer estas rutas por las ciudades más importantes de la Provenza: Aviñón, Marsella y/o Aix.

Un viaje en el que disfrutar de la lavanda, los colores y la gastronomía con todos los sentidos.

Renne Le Chateau, un misterio sin resolver (II)

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Como ya hemos avanzado en el post anterior, los misterios que giran en torno a la comarca del Languedoc provienen de leyendas antiguas, favorecidas por la presencia de los cátaros y los templarios y su horrendo final.

Los principales lugares a visitar en Renne Le Chateau son cuatro.

La iglesia se Santa María Magdalena

Está totalmente repleta de pequeños detalles que la hacen única. La primera impresión que se lleva uno al entrar es la sorpresa de encontrar una retorcida imagen del demonio Asmodeo sosteniendo la pila bautismal.

La iglesia cuenta con cuatro figuras de la Magdalena, indicando la importancia que tenía esta figura para Bérenger Saunièr. Tantas figuras no es algo habitual en otras iglesias dedicadas al culto de la Magdalena.

Decoración con símbolos poco ortodoxos

Así mismo se la representa con motivos atípicos (una cruz retoñando con unas pequeñas ramitas verdes), sin cántaro para el lavapiés y con un niño en su regazo.

También hay un Vía Crucis muy poco convencional, con escenas que no cumplen los cánones de las típicas representaciones. Lo más extraño de todo es la inscripción que hizo grabar sobre el portal de la iglesia. Son las palabras que pronunció Jacob en Bethel: “Este es un lugar terrible”.

El cementerio adosado a la iglesia

Tiene restos de una necrópolis datada en el neolítico, de unos 3.000 años de antigüedad. La verja también se sale de lo común. Ornamentada con una calavera con las tibias cruzadas, un emblema de los templarios, nos hace una mueca enseñándonos los dientes.

Si nos decidimos por dar un paseo entre las tumbas para admirar sus decoraciones, tal vez nos encontremos con la familia Bon hommes, nombre con el que se denominaban a los cátaros.

 

El misterio aquí radica en que Saunièr y su ama de llaves movieron varias tumbas llegando incluso a borrar las inscripciones de una de ellas: Marie de Negri d’Albes, fallecida en 1781 y esposa del señor de Rennes.

Tras los trabajos en la iglesia y las “reformas” en el cementerio, Saunièr compró parte del terreno adyacente y edificó un paseo semicircular con jardín y rematado con una torre de dos pisos.

La Torre Magdala, típicamente templaria

Tiene un emplazamiento muy curioso sobresaliendo del risco. Como su nombre indica está también dedicada a la Magdalena. Sus vistas sobre la planicie a los pies del cerro son impresionantes.

Aquí tuvo Saunièr su biblioteca y su estudio. Actualmente podemos visitar en su sótano el museo dedicado al párroco y su sorprendente historia.

Villa Béthania

Al final del paseo circular construyó una casa para huéspedes y la llamó Béthania, en honor del lugar donde vivía Magdalena. Allí montó su residencia particular y recibía a huéspedes ilustres.

Debajo de la casa hay una gruta a la que se accede por un sendero de grava. Se cuenta que el mismo Saunièr recorría por las noches las laderas del monte eligiendo las piedras para formar la gruta.

Se llevaron el secreto a la tumba

El repentino fallecimiento del párroco y el hecho de que el sacerdote que le confesó en su lecho de muerte se negara a darle la extrema unción saliendo muy alterado de la entrevista, han sido unos factores decisivos a la hora de avivar la creencia de que algo misterioso está oculto por los alrededores.

No han sido pocos los visitantes que han excavado la zona buscando encontrar alguna pista sobre el secreto que el párroco y su ama de llaves se llevaron a la tumba, pero ante la desorganización y los destrozos que causaban, actualmente una ordenanza municipal prohíbe excavar en el pueblo.

Renne Le Chateau, un misterio sin resolver (I)

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Desde los Pirineos hasta la ciudad de Carcassonne, en el sur de Francia, se extiende una tierra muy poco poblada.

Zona de viñedos entre picos de piedra desnuda, valles abandonados llenos de ruiseñores, arroyos salvajes nacidos de las nieves que cubren fácilmente estas tierras altas, arenosas y, ciertamente, agrestes.

Donde ahora apenas arraigan el tomillo, el arrayán, coníferas y matorrales acostumbrados a la sequedad del verano y el frío del invierno, en otro tiempo estuvo muy poblado.

Zona de asentamientos históricos

Primero los galos celtas, luego los visigodos y más tarde los moros… Grandes torres de vigilancia y castillos semiderruidos siguen vigilando los secretos de esta tierra dura acostumbrada a los combates y las tragedias.

Durante el último cuarto del siglo XX, el emplazamiento de Rennes Le Chateau se ha hecho famoso gracias a la leyenda esotérica del párroco Bérenger Saunière.

Leyenda y ficción de la mano

En el siglo XXI esta leyenda se ha hecho mundialmente conocida al ser utilizada como base del betseller de Dan Brown El código Da Vinci.

Según esa leyenda un párroco pobre y sin recursos encontró “algo” con lo que pudo llevar un tren de vida alucinante y conseguir el favor de numerosas personas influyentes de la época. Unos piensan que encontró el tesoro enterrado de los Templarios, otros que era un misterio más profundo y simbólico proveniente de los cátaros y del principio de la cristiandad.

Reformas llenas de simbolismos

Sobre lo que encontró y lo que pudo significar hay numerosas teorías, ninguna comprobada, pero lo que sí es cierto es que desde entonces Saunière se comportó de forma rara y encargó numerosas reformas y obras en su parroquia. Las más curiosas, la construcción de la Torre Magdala y Villa Béthania.

Además incorporó multitud de detalles ornamentales atípicos y detalles en las esculturas y pinturas religiosas que no son los correctos.

Casi un centro de peregrinaje

El pueblo en sí no tiene más de 100 habitantes, pero su tasa de visitantes supera los 250.000 anuales, demostrando que los misterios y la belleza austera de sus alrededores sigue atrayendo con su canto.

El enclave de Renne Le Chateau forma parte de la famosa comarca del Languedoc, centro de difusión de la herejía cátara. En las empinadas rocas de Montségur, esta rama del cristianismo protagonizó su última y desesperada resistencia en 1244.

Tragedias históricas

Tras conseguir sacar fuera de sus murallas a cuatro de sus seguidores con el secreto que guardaban, los demás se rindieron y prefirieron morir en la hoguera antes que renunciar a su fe.

Más adelante el Languedoc se convertiría en centro neurálgico de la Orden el Temple, que también fue barrida de la faz de la tierra de la noche a la mañana acusada de herejía.

Misterio tras sus muros

¿Qué se oculta en estas tierras que llama a la desobediencia de la Iglesia oficial? Muchas son las especulaciones. Las más audaces, que el Santo Grial con el que arribaron José de Arimatea y María Magdalena a estas tierras no era un cáliz, sino un niño descendiente de Jesús y María o que el propio Jesús está enterrado aquí.

Los principales lugares a visitar en Renne son cuatro:

La iglesia parroquial, dedicada a Santa María Magdalena.

El cementerio, adosado a la iglesia.

La Torre Magdala, con motivos templarios.

Villa Béthania, una casa de huéspedes.

Morbihan

Morbihan, situado en la Bretaña, Francia, este bonito lugar ofrece muchas posibilidades para pasar unas buenas vacaciones de verano.

Se encuentra en el noroeste de Francia, y se llama igual que el golfo que alberga.

Que hacer en Morbihan

Aunque el viaje sea largo, al llegar se puede comprobar que no es en vano. La zona es muy grande, y hay todo tipo de cosas para hacer: visitas a megalitos prehistóricos, un castillo amurallado en medio de una ciudad, catedrales, un zoo, dólmenes y muchas cosas relacionadas con la segunda guerra mundial.

A parte de visitas culturales hay muchas actividades para todos los gustos y edades, las playas son rocosas de aguas transparentes, es muy común allí ir a buscar marisco en las rocas de las playas, normalmente ostras. Además se puede pescar y bucear perfectamente.

También se pueden hacer excursiones en grupo a caballo, para todas las edades, con caballos o ponis perfectamente adiestrados que no necesitan conocimientos previos de equitación.

Para los amantes del mar hay la posibilidad de alquilar un kayak, así como pequeñas embarcaciones de vela y motorizadas si se posee el carnet.

Si ir solo no acaba de gustar hay la posibilidad de hacer excursiones con kayak de mar en grupo, muy entretenidas y elaboradas, incluso con una parte del itinerario en el rio. Hagamos lo que hagamos lo pasaremos bien.

Que comer en Morbihan

En cuanto a la comida, allí, evidentemente, se especializan en marisco. Otra especialidad son las “crepes” y las “galettes”. Las galettes son como una crepe pero se usa un trigo distinto para hacerla, y son mas crujientes y con un sabor totalmente diferente. La galette típica es la “galette complète”, que lleva jamón, queso y un huevo dentro.

Lugares cercanos que visitar

Respecto a los pueblos y ciudades a ver cabe destacar Vannes, Lorient, La Trinitè Sur Mer, Carnac, Locmariaquier y la isla de Groix.

En  Vannes, la capital del lugar pese a no ser la ciudad más poblada, podemos ver la muralla, del año 500d.C aproximadamente. Se pueden diferenciar tres sectores más recientes, de ampliaciones realizadas. También hay una de las viejas puertas de la ciudad, con un puente elevadizo.

Hay también un par de catedrales de distintos siglos, y las casas en el barrio viejo son de madera, de siglos entre el XV y el XVI las más antiguas.

Lorient es la ciudad más poblada del la provincia, lo más destacable, a parte de su puerto, es una base de submarinos de la segunda guerra mundial.

En la Trinité sur Mer hay un mercado el martes y  el viernes muy bonito, así como una iglesia del siglo XVII. En el puerto cuando hay marea, como en muchos sitios de la Bretaña, se pueden ver los barcos apoyados en la arena, típica escena de la Bretaña. A parte nos podemos perder por sus calles secundarias durante algunas horas.

Carnac es un pueblo muy pequeño, de casas blancas. Se puede caminar a lo largo de caminos al lado del mar, donde nos encontraremos desde megalitos hasta bunkers. Cuenta con el mayor yacimiento prehistórico, con casi 3000 menhires repartidos en unas pocas zonas.

Si los monumentos prehistóricos vistos en la zona nos han interesado podemos ampliar nuestra visita en Locmariaquer, otro pequeño pueblo costero.

Además de visitar el pueblo hay la posibilidad de ver diferentes monumentos entre largos paseos. Uno de ellos es un gran menhir roto que yace en el suelo.

Originalmente medía unos 20 metros y pesaba 280.000kg. Era el primero de una alineación de 50 metros. Un poco más adelante hay la “Table de Marchand”, una cámara funeraria con un pasillo de 7 metros.

Otra cosa remarcable es un túmulo, que tenía más de 170 metros de longitud.

Para acabar es interesante ver la isla de Groix, donde contrastan las playas y los bosques. La isla solo hace 8 km por 3. Consta que ha sido ocupada desde hace muchos años y fue el primer puerto atunero de toda Francia a principios de 1900.

Durante el viaje, se puede parar en varios sitios y así conocer otros sitios de interés de Francia. De camino si se va en coche y no hay prisa se puede pasar por Bordeaux, Nantes o Limoges e incluso, si no nos importa desviarnos hay la posibilidad de pasar o bien por Paris o sino por Normandía, famosa por el desembarco.

Para quien decida ir a Bretaña es importante tener en cuenta que fuera de temporada es posible que haga mal tiempo o que el mar este demasiado frio y puede que no se  aproveche del todo la estancia.

En temporada hay muchos campings, hoteles o apartamentos para alquilar, ideal para todos los bolsillos.

Sea como sea seguro que por mucho que veamos nos quedara mucho para volver en futuros veranos sin repetir.

Espero que esta información os coja la curiosidad de ir a visitar este bonito lugar dentro de la bretaña francesa y espero que os guste mucho.

De lo macabro a lo bello

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Hay un mundo entero debajo del que conocemos. Las ciudades encierran en el los secretos de una época pasada, pasadizos por donde encontrarnos con las supersticiones, misterios y leyendas de lo que un día fuimos. Algunos aún están escondidos y otros, como es el caso con las Catacumbas de la Ciudad de París, es un reclamo turístico explotado al máximo.

Aunque a muchos le den cierto recelo, hay que reconocer que detrás de lo macabro que resulta y extraño de un lugar subterráneo lleno de calaveras y huesos, las catacumbas son sin duda uno de los lugares más curiosos y de una que resulta perplejamente bello gracias a su misticismo, que nos lleva a un romanticismo pasado.

Historia de la ciudad europea más poblada

París siempre ha sido una de las ciudades más poblada de Europa, algo que siempre ha dado problemas para sus habitantes. Y que en 1777 se vio agravado con la explotación de las canteras del subsuelo, que datan de la época romana y de donde se extrajeron la mayoría de los materiales para la construcción de la ciudad. Algo que había empezado ya en poner en peligro la estabilidad de los edificios de la ciudad.

La solución que se tomó fue conquistar el espacio de los cementerios para poder ampliar los límites de la ciudad. Así cogieron los restos mortales del cementerio de Halles y los instalaron en estas galerías subterráneas a 20 metros de profundidad.

Esta solución no sólo sirvió para dar más espacio habitable a parisinos, sino que también para liberar de carga el cementerio, que estaba por encima de su capacidad y empezaba a ser poco higiénico y gran propagador de enfermedades.

Durante el tiempo que duró este traslado era común ver carromatos cruzando París con los huesos del cementerio. La forma de colocarlos era haciendo murallas con los restos en las catacumbas. Poniendo sobre ellos una placa identificadora del lugar de extracción de los restos con un epitafio en Latín rezando sobre ellos.

Cómo visitar

Las catacumbas hacen un total de casi 300 km de túneles. Aunque hoy en día solo se pueden visitar de manera guiada unos cuantos kilómetros, quedando restringida muchas de las entradas a túneles para el público. Aun así son numerosos los grupos de aventureros que se lanzan, sin tener en cuenta los peligros que lleva consigo, a visitar de manera clandestina el París Subterráneo.

Esta visita puede causarte un cierto rechazo por tratarse de un lugar de contemplación de la muerte, y es verdad, pero debes saber que estos pasadizos también ayudaron a mucha gente, sirviendo de escondite y lugares de reunión de cientos de perseguidos: jesuitas durante la corte de Luis XVI, activistas durante la Revolución Francesa, hasta buscados durante la Segunda Guerra Mundial. Por lo cual también hay que ver este lugar como defensor de la libertad y la vida.

Cuando piedra y hierro se hacen enredaderas

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En la ciudad de París hay tanto que ver que se pueden hacer diversas rutas. Hoy os presento ésta, llena de arte e historia contada en libros, fachadas y piedras. En una capital donde viven los estilos más representativos de Europa, como es el románico, gótico o el neoclasicismo. Pero si hay una vertiente que nace y es representativa de la ciudad es el Art Nouveau (aquí en España conocido como Modernismo).

Un movimiento que se desarrolla desde 1880 hasta 1914. París vive una revolución en torno a las artes. Que se caracteriza por adornar con motivos vegetales desde puertas, a edificios, entradas de metros… como carteleras. El arquitecto diseña todo del edificio, desde barandillas hasta moquetas.

Y esto nace del intento de unificar las Artes y Oficios, la ciudad se llenó de ferias y exposiciones. Quizás el más representativo fue La Exposición Universal de 1889. Donde se mostró  La Torre Eiffel, que hacía la función de ser una torre guía, que guiaba a los visitantes al punto clave sólo con alzar la vista, de una de las ciudades más pobladas del mundo.

Clave visitar en París

Castel Berenger

Situado en la calle La Fonteine, famosa por sus edificios, numero 14 y diseñado por el arquitecto Hector Guimard 1895-1897. Una casa que en principio fue un edifico de alquiler de 36 viviendas.

El interior son viviendas donde se economiza el espacio, sin embargo su grandeza está en la fantasía de la fachada. Volúmenes de hierro que crean criaturas, igual que podían ser las gárgolas en el gótico, en puertas y balcones.

Entrada metropolitan

El que pudiera ser el Gaudí parisino, Hector Guimard creó esta característica entrada del metro de París. Es un claro ejemplo de la importancia de los arquitectos en llevar el arte a todos los lados de la ciudad, aquí lo vemos en el mobiliario urbano.

Con forma floral y orgánico. Hasta vemos el tipo de caligrafía característica también en este estilo.

Grand Palais des Beaux-Arts

En español Gran Palacio situado en los Campos Elíseos. Empezó a construirse en 1897 para albergar la Exposición Universal de 1900. Realizado en hormigón armado, fachada de piedra y acero visto, con grandes cristaleras.

Actualmente, sirve como salas de exposiciones.

No puede faltar

La capital francesa entra en contacto con el mundo de la ilustración, la litografía y la publicidad. Encargos que casi siempre eran para espectáculos como cabaret y teatro. Ilustradores como Theophile Steinlen con su cartel “El gato negro” o contemplar la obra del popular Henri de Toulouse-Lautrec.

¡No puedes irte de Paris sin una de sus carteleras!

 

El Museo Rodin de París

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París es, casi sin ningún lugar a dudas, uno de los destinos turísticos más solicitados por los viajeros de todo el mundo. De hecho, es muy raro encontrar una persona a la que le guste viajar y que nunca haya estado en la capital gala.

Los atractivos turísticos que tiene la ciudad parisina son prácticamente innumerables, siendo necesarios varios días si se quiere, tan solo, visitarlos todos y cada uno de ellos.

Tal vez por este motivo, por la gran cantidad de atractivos turísticos, elementos que de estar en cualquier otra capital europea serían referentes de sus ciudades, en París pasan relativamente desapercibidos.

Éste es el caso del Museo Rodin, que nació como homenaje al escultor francés que cambió el destino de esta modalidad artística. El número de visitantes de dicho museo, no concuerda con la cantidad y calidad de las obras expuestas al público, siendo muy inferior al de otros centros artísticos de menos enjundia.

Auguste Rodin, el genio de la escultura

Se podría decir que hubo un antes y un después en la historia de la escultura, tras la aparición del francés Auguste Rodin. Este artista no solo fue capaz de encontrar el equilibrio entre las proporciones humanas en tres dimensiones que se llevaban buscando durante más de 200 años, sino que además, fue el encargado de hacer llegar esta modalidad de arte elitista, al ciudadano de a pie.

Rodin fue un gran estudioso de los grandes escultores clásicos, y sus conocimientos y estudios de anatomía, eran más propios de un médico que de un artista. Tal era el grado de perfección de su obra, que incluso fue acusado por otros escultores, de realizar “La Edad de Bronce” utilizando unos moldes sobre el modelo, algo deshonroso por aquel entonces.

La obra del Museo Rodin

El Museo Rodin está sito en unos preciosos jardines muy cerca de la Torre Eiffel, en una casa tradicional francesa de estilo neoclásico, lejos de la opulencia del rococó. Esta construcción era un hotel que servía de hogar para el artista francés.

La obra recogida en el Museo Rodin no solo se limita a las grandes creaciones del escultor (El Beso o El Pensador), sino que también incluye otras modalidades artísticas exploradas por el mismo, como el dibujo o la fotografía.

Además, figuran obras de otros importantes artistas, como su compañera sentimental la también escultora Camille Claudel, o los pintores Vincent Van Gogh o Renoir.

 

 

 

La Torre Eiffel y sus curiosidades

La Torre Eiffel es uno de los monumentos más emblemáticos, cuando se habla de París enseguida viene a la mente esta estructura metálica, situada a un extremo del campo de Marte y al lado del rio Senna. La parte más histórica la conoce todo el mundo pero en este artículo se va a profundizar un poco sobre aquellos aspectos que en muchas ocasiones pasan por alto.

 

  1. Este monumento fue construido por Gustavo Eiffel, el proyecto fue presentado a muchas ciudades, pero todas ellas se negaron, entre ellas podemos encontrar la ciudad española de Barcelona. Más tarde aceptaría París.
  2. La vida de la torre iba a ser bastante corta, en el proyecto inicial se estableció que iba a mantenerse en pie durante la Exposición Universal y hasta 1909, luego la realidad ha sido otras, no se destruyó por que la armada militar francesa decidió colocar una antena de radio en la parte más alta de la torre.
  3. En un principo fue la construcción más alta del mundo, años más tarde perdió ese privilegio por la construcción del Edificio Chrysler, Nueva York, en 1930, luego se han creado otros más grandes, pero lo curioso es que actualmente la Torre vuelve a ser más grande que el Edificio americano por la incorporación de la antena de radio que tiene una longitud de 24 metros.
  4. Durante la II Guerra Mundial, la torre tuvo color alemán, primero porque los nazis subieron al punto más alto y colocaron una esvástica sin mucho éxito porque el viento acabo con ella, después colocaron una mas pequeña. La antena sirvió para retransmitir lo que querían los alemanes.
  5. Otro hecho curioso que sucedió durante la II Guerra Mundial, fue que cortaron los cables del ascensor que subía hasta la parte más alta de la torre, esto lo hicieron para que si Hitler quería subir lo hiciera andando.
  6. Hitler quiso destruir la ciudad, entre los sitios prioritarios que quería echar abajo estaba la torre, dio órdenes muy concretas a uno de sus militares a cargo, pero este que tenía antepasados franceses no acató sus órdenes y por eso hoy sigue en pie.
  7. La construcción de replicas  de la Torre Eiffel se ha llevado a varios países del mundo, una de las más famosas es la que se encuentra en las Vegas, en la entrada de uno de los casinos más importantes.
  8. Los más deportistas pueden decidir subir a pie la Torre, deben pensarlo antes de hacerlo porque son bastantes escaleras, en total hay 1662, subirlas todas nos dejaría en la parte más alta. Realmente solo se puede subir andando hasta el segundo piso luego obligatoriamente hay que coger el ascensor.

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El Hotel Ritz cierra por reforma

Cuando se habla de una ciudad como París, uno  de los hoteles de referencia es el Hotel Ritz, lugar legendario que abrió sus puertas en el año 1889 cuyo fundador fue Cesar Ritz, que hizo que fuera uno de los hoteles más prestigiosos del mundo por comodidad y lujo, de ahí que durante todos estos años hayan pasado por sus habitaciones y suits gente famosas de todos los ámbitos sociales (políticos, cine, música, realeza…).

El hotel Ritz cerrará sus puertas en el  verano de 2012, algo que durará algo más de dos años y cuya inversión se desconoce pero lo que sí se sabe es que la reforma correrá a cargo del Estudio de Arquitectura Thierry W. Desport. El cierre también afectará al Restaurante L´Espador de dos estrellas y a la Escuela de cocina Ritz Escoffier. El cierre de estas instalaciones provocará el despido de la plantilla que asciende a unos 500 trabajadores.

Las razones que provocan su reforma es que el hotel ya no se considera uno de los más lujosos del mundo, sus cinco estrellas ya no son suficientes. Las autoridades francesas en el año 2010 establecieron una nueva clasificación hotelera y han añadido una categoría que está por encima de las cinco estrellas, que es la categoría denominada “palace”. Está clasificación la determinan para diferenciar unos hoteles de otros, ya que en los últimos años han abierto varios de lujo y de esta forma dan importancia a los más cualificados. En la evaluación que se hizo se aplicaron criterios restrictivos lo que tuvo como consecuencia que solo ocho hoteles consiguieran esa distinción, cuatro en la ciudad parisina y otros cuatro repartidos por el resto del territorio francés.

El hotel Ritz al quedarse fuera de esta clasificación también provoco que dejará de aparecer entre la lista de tops de hoteles. Las cifras astronómicas del hotel de la Plaza Vendôme parecían económicas comparadas con el dinero que se solicitaba por ocupar una habitación entre los hoteles denominados palace. Una habitación en el Ritz cuesta 13900 precio poco asequible para la mayoría de la gente pero la diferencia con el hotel Mediterrareno del Carlton Intercontinental de Cannes es abismal, ya que una suite en este hotel cuesta 40000 euros. Por lo tanto queda claro cuales son las razones por las que el dueño Mohamed Al Fayed decide cerrar y acometer una obra para poder competir con el resto de los hoteles de lujo es clara. La última reforma que se realizó fue en el año 1979 han pasado años y ahora es necesario adaptarse a las nuevas exigencias del mercado.