En las últimas décadas han aparecido el denominado sindrome de la clase turista o trombosis venenosa profundo que hasta el momento todo el mundo establecía que los viajes en avión provocaban esta dolencia. Esta enfermedad consiste en que aparecen coágulos en las extremidades inferiores que en principio no tendrían porque dar demasiados problemas pero en ocasiones estos viajan por la sangre hasta llegar a nuestros pulmones, corazón o cerebro provocando una trombosis que tiene como consecuencia la muerte.

La aparición de estos coágulos viene dado por la falta de movimiento de las piernas, ya que el espacio existente en los aviones es pequeño, y en función de la distancia recorrida puede durar más o menos tiempo esa posición estática. Por eso se recomendaba tomar precauciones como colocarse cerca de los pasillo y poder dar paseos en algún momento del vuelo, la posición en el asiento no debe consistir en mantener las piernas excesivamente dobladas, sí nuestro viaje hace escala en alguna ciudad es necesario aprovechar para estirar las piernas y aprovechar ese tiempo para caminar.

Todas estas recomendaciones se han quedado en entredicho 12 años después de que apareciera el primer caso diagnosticado de síndrome de la clase turista, este primer diagnostico correspondió a Emma Christoffersen de 28 años que al bajar del avión y acercase a la cinta mecánica a por su maleta se cayó al suelo y murió. Durante este tiempo han ocurrido más casos y todos se les ha diagnosticado de lo mismo, pero actualmente ha perdido validez científicos de la Universidad de Texas han valorado que no existe este síndrome, sí que es cierto que mantenerse largo tiempo inmóvil dificulta la circulación de la sangre y puede dar lugar a la trombosis venenosa profunda, pero no por el hecho de viajar en clase turista. Se han hecho estudios en viajes de larga distancia, donde los pasajeros tenían que pasar más de 20 horas en el avión y la incidencia de un posible coágulo era inferior al 0.5% de los pasajeros.

Este diagnostico esta provocado por la información que se ha publicado a través de los medios de comunicación que por la realidad que se vive en el día a día en los viajes de larga distancia en avión. Se puede dar la trombosis venenosa profunda sí además de coger un vuelo de muchas horas, existen otros factores que ayuden a desarrollarlo como es tener una edad avanzada, estar embarazada, problemas circulatorios, tener cancer entre otros.

Por eso podemos viajar tranquilos y seguir las recomendaciones por prevención pero no porque corramos ningún peligro en la clase turista.