Marrakech, una ciudad por y para el turista

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Siempre hay un destino el cual visitas con grandes expectativas, lo que resulta gravemente decepcionante cuando hablamos de destinos exóticos que poco tienen que ver con nuestra forma de vida occidental. Ya que suelen juntar las dos caras de la moneda: lujo y miseria.

Esto es algo de lo que siempre me han hablado personas que tenían detrás muchos kilómetros a lo largo del mundo. Las cuales huyen de los típicos hoteles de pulseritas. Algo que por otra parte a mí me parece maravilloso, siempre y cuando sea ese el destino que buscas. Otra cosa es, como en el caso de Marrakech, cuando crees que vas al más puro Marruecos y resulta que has llegado a una especie de Marbella, en los tiempos de Gil y Gil.

Encanto de cartón piedra

No quiero romperos la ilusión, quizás tiempo atrás Marrakech fue la ciudad que a mí me vendieron, llena de encanto y ese toque bohemio con olor a incienso y colores vivos. Lo que suelen tener este tipo de turismo, o por lo menos lo que en mi opinión deberían.

Sin embargo cuando viajas a la ciudad te encuentras algo muy distinto. Y es por culpa de lo que yo creo un mal planteamiento de turismo. Vayas donde vayas siempre vas a encontrar un turismo masificado donde vendedores y residentes acosan al turista a cambio de unas monedas. Claramente también vas a encontrar a gente amable, como en muchos destinos. Pero, al menos a mí, esta amabilidad siempre me la han cobrado pidiéndome algo a cambio.

Por este sentido me desanimo tanto el viaje. Pues realmente tiene paisajes y monumentos dignos de admirar, al igual que sus instalaciones y hoteles, muy bien cuidados. Pero ese sentimiento no va más allá. El resto de sus calles son lúgubres y sucias.

Cosas que ver

No hay que olvidar también y menospreciar las cosas tan bellas que podemos encontrar en esta ciudad marroquí, pues es verdad que tiene muchos de los monumentos más importantes del país, como su Mezquita llamada Koutoubia, que llego a ser una de las más importantes del mundo cuando se construyó. Al igual que le paso al Palacio Bahía, del siglo XIX, el cual se realizó con el mismo propósito.

Algunos puntos más son el Palacio Badi, ahora en ruinas, las Tumbas Saadies (donde se entierra la dinastía Saadí), Museo Marrakech (en antiguo palacio finales del S.XIX) y algunos sitios abiertos como la Plaza de Jamaa el Fna, centro de vida de la ciudad junto al zoco, aunque recuerda nuestras advertencias.

Esto es todo. Espero no haberos desilusionado. Al menos esto me sirvió para informarme bien antes de emprender un viaje, espero que a vosotros os sirva, ante todo, para lo mismo.

 

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