Las leyendas de Segovia

Segovia es una ciudad digna de visitar. Un aspecto muy interesante y poco conocido de ella son las leyendas que rodean su historia. Alguna de las más famosas son las siguientes:

Leyenda de la Mujer Muerta
En esta ciudad se encuentra una montaña conocida como la Mujer Muerta. La leyenda cuenta que la esposa del jefe de una tribu, tras enviudar, crió sola a sus dos gemelos. Sabiendo ella que en un futuro ambos competirían por el liderazgo del pueblo, ofreció su vida a Dios a cambio de la de sus hijos. Cuando éstos fueron a pelear, una ventisca seguida de una fuerte nevada en pleno verano, se lo impidió. Justo después de esto los dos hermanos comprobaron que había aparecido una montaña donde antes sólo había llanura y que esto se trataba de su madre cubierta de nieve. Cuenta también la leyenda que hay dos pequeñas nubes que se acercan a la montaña al atardecer y que se trata de sus dos hijos que besan a su madre.

– Leyenda del acueducto
Cuenta la leyenda que una joven aguadora pactó con el diablo que le entregaría su alma si antes de que cantara el gallo, el agua llegaba hasta su casa. Cuando fue consciente de lo que había hecho comenzó a rezar para evitarlo pero el demonio ya había desatado una fuerte tormenta. Cuando cantó el gallo, el demonio descubrió que no había conseguido el alma de la muchacha por una sola piedra mal colocada. Hoy en día queda un pequeño hoyo en la superficie de las piedras que esta leyenda identifica con el punto en el que los dedos del diablo presionaron.

En la calle que conduce al Monasterio del Parral existe una lápida que contiene la inscripción: “Traidor, no te valdrá tu traición pues si uno de los que te acompañan me cumple lo prometido, quedaremos iguales”. La leyenda cuenta que Juan Pacheco fue retado a duelo junto a la ermita de la Virgen del Parral por uno de sus muchos enemigos. Al llegar allí se encontró con que no iba solo, sino que le protegían dos hombres. Al sentirse acorralado dirigió una plegaria al cielo y seguidamente pronunció las palabras que actualmente aparecen en la lápida. Cada uno de los acompañantes pensó que se refería al otro por lo que comenzaron a combatir entre ellos mientras Juan Pacheco lo hacía con quien le había retado, quedando el primero como vencedor. Después de ello el marqués transformó la ermita en un monasterio para agradecer lo sucedido.

Leyenda de la calle Muerte y Vida
El nombre de esta calle se debe a una mujer que residía en ella a un hombre injustamente acusado de traición. Cuando era llevado a prisión, pasando por dicha calle, una mujer que vivía allí exigió a los captores que le dieran muerte y para ello llegó a lanzar una soga desde su ventana. Finalmente se actuó de forma más prudente comprobando su muerte y dejando a un lado la ira del populacho. La casa ha sido derribada, pero la ventana permanece en el Museo Provincial.

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