La Costa de la Muerte se encuentra en la comunidad gallega, en la provincia de A Coruña. Los límites no están demasiado claros, pero más o menos se extiende desde la ría Noia y Muros hacia el Norte, en el valle de Caión. En toda su extensión podemos admirar multitud de costas cuya característica principal son los acantilados.

Toda esta zona está marcada por leyendas y supersticiones. Entre las leyendas que se cuentan está la de la ciudad de Duyo que desapareció bajo las aguas como castigo divino a los pecados de sus habitantes ya que no prestaron atención a la llegada del Apóstol Santiago. Hoy en día sólo quedan dos rocas en forma de buey que recuerdan lo que sucedió.

En esta zona no sólo podemos sentirnos atraídos por las leyendas que de allí se cuentan, sino que tenemos multitud de opciones turísticas tanto a nivel paisajístico, como cultural y gastronómico. No se trata de lugares muy transitados, por lo que podremos disfrutar del paisaje con la tranquilidad que deseamos.

Vamos a detallar alguna de las rutas que podemos hacer:

Ruta de los faros:

Esta ruta une Cabo Vilán y Fisterra. Su extensión es de 75 Km. por lo que resulta imprescindible realizarla sobre ruedas. Durante este recorrido podremos disfrutar de algunas de las villas más hermosas de la Costa da Morte como son Muxia, Camariñas y Fisterra y de los faros que iluminan toda la península Ibérica.

Cabo Fisterra:

Está situado en el corazón de la Costa da Morte. El origen de su nombre proviene de una leyenda, a través de la cual a este cabo se le denominó “Fin de la Tierra”. A lo largo de esta ruta podemos visitar la villa de Fisterra, la Iglesia de Santa María das Areas, el monte Facho y el cabo y faro de Fisterra. Éste último data de 1853 y su luz llega a alcanzar una altura de 143 metros sobre el nivel del mar.

Cascada de Ézaro:

En la zona de Dumbría nos encontramos con el río Xallas. En su desembocadura nos deleita con una hermosa cascada que, aunque no se puede ver en cualquier momento, en la estación de verano podemos observar más detalladamente este paisaje natural los fines de semana por la noche, momento en el que aumenta su belleza gracias al alumbrado que tienen instalado.

Después de ver la cascada nos podemos acercar a la Playa da Arnela. Es complicada de encontrar pero merece la pena visitarla por la calma que suscita y porque podremos disfrutar de los rayos del sol hasta bien entrada la tarde noche, más o menos hasta las 22h.