Si nos gusta viajar por el Norte de España no podemos dejar de visitar la Villa de Comillas. Se trata de una pequeña villa situada en la ciudad cántabra, con un gran valor histórico, arquitectónico, cultural y turístico.

Los habitantes de esta pequeña población, durante la Edad Media, subsistían gracias a su pequeño puerto pesquero y a la agricultura y ganadería, pero la historia de su transformación se remonta al siglo XIX, momento en el cuál don Antonio López López comenzó a invertir en esta villa, pasando posteriormente a ser nombrado Marqués de Comillas. Las construcciones que comenzó más tarde y también las de su sucesor que continuó con sus mismos pasos, se han convertido en edificios y monumentos de gran interés turístico en nuestros días. Entre ellos cabe destacar la Universidad Pontificia y el Palacio de Sobrellano.

  • Palacio de Sobrellano:

De estilo Neogótico, fue construido entre los años 1882 y 1888, obra que fue dirigida por el arquitecto Juan Martorell. Recibió influencias muy variadas desde el gótico civil inglés, hasta elementos de los mejores palacios de Venecia. Si decidimos visitar este edificio podremos disfrutar de una delicada ornamentación, una escalera monumental de mármol, hermosas vidrieras, y del toque del gran Gaudí en parte del mobiliario.

  • Universidad Pontificia:

Construida entre los años 1883 y 1892 pretendía en un inicio, ser un centro docente de segunda enseñanza, aunque finalmente se destinó a Seminario de pobres que fue dirigido por los jesuitas. Estaba compuesto por iglesias espaciosas de fácil acceso tanto desde el interior, como desde el exterior, encuadradas por dos patios fortificados. Posteriormente le aplicó un toque más “informal” en distintas estancias como el paraninfo, la escalera, los mosaicos, etc.

  • Capricho de Gaudí

Máximo Díaz de Quijano encargó esta vivienda como residencia de verano y fue construida en 1883 siguiendo el plano de Gaudí. Consta de semisótano, piso y buhardilla, con una torre lateral. Su fachada es espectacular, destacando por su alegre colorido con motivos vegetales de la flor y la hoja del girasol. Escaleras de caracol, barandillas circulares, bancos de madera y balcones de hierro convierte a esta residencia vacacional en todo un “capricho”.

  • Mirador de Santa Lucía

En esta pequeña villa no sólo podemos disfrutar de su belleza arquitectónica, sino que sus paisajes son dignos de ser contemplados. Su hermosa playa puede dividirse en tres zonas: desde la “Piedra del Pajarito” hasta el Portillo, la zona central con un paseo marítimo y varias instalaciones y la zona del puerto, que abarca desde el puerto hasta el “Picu Miradoriu”. A pesar de su extensión, ésta no es su única playa, sino que también están ubicadas en esta población la playa de los Muertos y la Ría de Oyambre.

Éstas son sólo algunas de las cosas que podemos visitar en nuestra estancia en Comillas.

En cuanto al tema del alojamiento y la gastronomía es muy amplio el abanico de posibilidades que nos ofrece esta población. Para ello podéis remitiros a los siguientes enlaces de interés: